“Y Google ¿cómo lo haría?” (II): la industria del entretenimiento según Jeff Jarvis

En “Y Google ¿cómo lo haría?“, Jeff Jarvis plantea en qué aspectos deben cambiar las empresas para adaptarse a las nuevas reglas creadas por Google (“hagas lo que hagas, Google lo acabará haciendo mejor que tú y además gratis; ¿estarás preparado?”). En el post anterior hablaba de cómo pueden adaptarse los periódicos a estos cambios; veamos a continuación lo que propone para la industria del entretenimiento (cine, televisión, radio…).

Googlewood: el entretenimiento se abre

“El entretenimiento se ha construido en la economía de las superventas: los éxitos son enormes y todo lo demás es el precio que hay que pagar por jugar a las probabilidades. El sistema ha sido largamente alimentado por la escasez (…). La audiencia fue agrupada para consumir un campo limitado de opciones, y los ganadores fueron los productos que llamaron la atención de la mayoría de la gente”.

“La economía de la abundancia -la masa de grupos, la gran cola- ha abierto modelos de negocio en el sector del entretenimiento en modos que no habíamos visto desde las últimas olas de nuevas tecnologías de medios: grabación de sonido, películas, emisión de programas. Hoy podemos ver lo que queramos. Demonios, podemos hacer lo que nos dé la gana. Será cada vez más duro volver a los superéxitos, porque hay mucha más competencia para nuestra atención. Pero también será posible producir más entretenimiento que a más personas les guste. Ésta es nuestra nueva abundancia”.

(…) “Cualquiera que sea bueno en algo puede aspirar a ser monarca en algún o en muchos medios. No serán tan grandes como Stern, Jon Stewart o Steven Spielberg. Pero en una era post superéxitos, en una economía donde lo pequeño desbanca a lo grande, ya no necesitan serlo”.

(…) “Esa nueva relación que tenemos, en palabras del profesor de la Universidad de Nueva York, Jay Rosen, “la gente antes conocida como “audiencia” ahora es colaborativa. No me refiero a qwue cada uno vayamos a elegir el final que más nos guste de una película. No quiero eso. Escribir el final es trabajo del guionista. Pero el entretenimiento se está convirtiendo en colaborativo. Cuando LonelyGirl15, la saga de una adolescente hablando sobre su horrible familia vía webcam desde su habitación, se han convertido en un fenómeno en YouTube, donde lo más fascinante no son los vídeos de LonelyGirl sino lo que sus seguidores hicieron a su alrededor preguntándole cosas, respondiéndole, afectando por supuesto el curso narrativo. Cuando se descubrió que LonelyGirl no era real sino que era ficción, los vídeos de su audiencia, algunos mostrándose enfadados o decepcionados, fueron cautivadores. El arte fue el conjunto de los trabajos de todos, creadores y audiencia. El arte fue interactivo (…)”.

“El entretenimiento puede ahora romper sus viejas formas. Una comedia ya no necesita durar 22 minutos (más ocho minutos de anuncios). Las películas pueden convertise en series. Los programas pueden ser colaborativos. El talento puede venir de cualquier parte. Las audiencias son distribuidoras de contenidos. Podemos ver el entretenimiento en cualquier sitio”.

“Hollywood, particularmente la televisión, no ha sido ciego a este cambio y ha aprendido de la industria musical, que estalló tratando de mantener el control en un mundo incontrolable. Las cadenas de televisión podrán salvarse a sí mismas porque se atrevieron a romper sus propias reglas. La ABC quería dañar a sus distribuidores, las cadenas locales, cuando emitió programas por Internet y los puso a la venta en iTunes. NBC y Fox crearon un impresionante reproductor llamado Hulu, y en el Reino Unido, la BBC puso en marcha su equivalente iPlayer. Como Google, ellos han aprendido a pensar de forma distribuida”.

“¿Qué aspecto tendrán los estudios de Hollywood y las cadenas de televisión en la era de Google? Por una parte, no cambiarán: aún seguirán rezando para tener superéxitos y estrellas que las protagonicen. En el nivel más alto, la economía de las grandes celebridades es bastante inmutable porque sólo puede haber cierto número de grandes estrellas a la vez. Pero por debajo de esa realidad veremos cada vez más, pequeñas celebridades con muchas variaciones de la ley de Andy Warhol: todo el mundo es famoso durante quince clics, enlaces, mensajes de Twitter o en YouTube. La fama, como el talento y la audiencia, ya no es escasa”.

(…) “El entretenimiento será cada vez más una experiencia social. A pesar de que aún quiero que los guionistas hagan su trabajo y pulan las historias, esto no quiere decir que no quiera ver a otras personas remezclando programas y películas. En el pasado, en la controlada manera de pensar, remezclar era una violación del copyright. En la nueva era abierta de modelo distribuido, así es como te unes a la conversación. (…) Quizás esto sea en lo que se convierta el entretenimiento: una chispa que despierte la creatividad y atraiga no sólo a audiencias, sino también a comunidades de creación en un millón de Hollywoods” .

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